El 30% de margen es de retail, no de lo hecho a mano

Precios · 5 min de lectura · por Roger

El 30% de margen es de retail, no de lo que haces a mano

«Me cuesta cinco lucas hacerlo, así que le pongo diez y listo.» Si alguna vez cerraste un precio así —en la feria, por el Instagram, o cuando una clienta te preguntó al pasar— no eres la excepción, eres la regla. Casi todas las guías chilenas de precios repiten el mismo número: apunta a un 30% de margen. Suena prolijo, suena profesional, y para una tienda que revende, lo es. El problema es que tú no revendes. Tú fabricas. Y ese 30% se armó pensando en un negocio que no es el tuyo.

El 30% de margen es de retail, no de lo hecho a mano

El 30% de margen es de retail, no de lo hecho a mano — illustration 2

De dónde salió ese 30% (y por qué no es tuyo)

Cuando se reporta que el margen "más frecuente" en el comercio chileno anda entre 20% y 30% —el dato de NubeCommerce que citan las guías— se está mirando sobre todo reventa: alguien compra un producto terminado a un proveedor, lo pone en la vitrina y le suma su ganancia. Ese comerciante no invirtió horas de trabajo en el producto; su costo es, básicamente, lo que pagó por la mercadería. Sumarle un 30% tiene todo el sentido, porque su tiempo ya está pagado en el arriendo y en el sueldo del vendedor, no dentro de cada pieza.

Lo hecho a mano es exactamente al revés. En un tarjetero de cuero, en un pack de velas, en una pieza de greda, el material es la parte chica. Lo caro eres tú: las horas que le metes, el oficio que te costó años, el taller que arriendas, la máquina que se va gastando. Si aplicas la lógica de la reventa —"materiales por dos" o "materiales más 30%"— le estás poniendo precio a la materia prima y regalando todo lo demás. Trabajas gratis y, para colmo, crees que estás ganando.

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El número que casi nadie te muestra: un ejemplo con pesos de verdad

Hagamos las cuentas de un tarjetero de cuero, de esos que se venden en cualquier feria de emprendimiento rumbo al 18.

  • Materiales: cuero $2.800, hilo, pegamento y broche $900, y el empaque regalable $800. Total: $4.500.
  • Tu mano de obra: te toma una hora y media hacerlo. Si valoras tu hora en $6.000 —modesto para un oficio— son $9.000.
  • Costos indirectos repartidos por pieza (arriendo del taller, luz, desgaste de herramientas, internet para responder mensajes): pongámosle $1.500.
  • Comisión de pago: en la feria te pagan con tarjeta o QR. El Point, el SumUp o el TUU se llevan cerca de un 3% más IVA por transacción. En una venta de unos $20.000 son unos $600 que salen de tu bolsillo, no del cliente.

Costo total real: $15.600. Ahora, si además quieres una utilidad de verdad —digamos un 20% sobre el costo completo, para reinvertir y no solo sobrevivir— el precio queda en torno a $19.900.

Fíjate en lo que pasó con el famoso 30%. Los materiales ($4.500) terminaron siendo el 23% del precio final: casi un tercio. El otro 77% no es "margen gordo", es tu sueldo, tu taller, la comisión y una ganancia chica encima. Y el precio del "materiales por dos" —$9.000— no alcanzaba a cubrir ni siquiera el material más tu mano de obra. A ese precio, cada tarjetero que vendías te costaba plata.

Lo que sacas de la caja no es tu ganancia

Acá está el error que más caro sale, y no es de matemática, es de concepto. Al final de la feria cuentas la caja: vendiste diez tarjeteros a $19.900 y hay casi $200.000. Se siente como ganancia. No lo es.

De esos $199.000, unos $90.000 eran tu propio sueldo —las horas que trabajaste—, $15.000 el taller y la luz, $6.000 las comisiones de las tarjetas, y $45.000 el cuero y los insumos que tienes que reponer para volver a producir. Tu ganancia real, lo que queda después de pagarte a ti misma y de dejar la caja lista para el próximo pedido, son unos $43.000. Sigue siendo bueno. Pero es apenas una quinta parte de lo que la caja te hizo creer.

Confundir el retiro con la utilidad es justo lo que hace que a fin de mes no cuadre: sacaste "ganancia" para vivir, pero esa plata era el material del próximo lote. Separar las dos cajas —la tuya y la del taller— no es burocracia de contador: es lo único que te dice si el negocio da o no da.

"Pero al lado lo venden a seis lucas"

La objeción llega siempre: si pones $19.900, la clienta se da vuelta y compra el tarjetero importado de $6.000 que está en el puesto de al lado. Es verdad que existe, y es verdad que aprieta —los productos importados baratos han desplazado lo hecho a mano en ferias de todo Chile. Pero ese no es tu competidor: es otro producto. El de $6.000 se hizo en serie, sin tu terminación, sin tu nombre, sin la posibilidad de que te lo encarguen igual el próximo año. Competir por precio contra eso es una carrera que no puedes ganar y que, además, no te conviene querer ganar.

Y el calendario juega a tu favor justo ahora. Entre agosto y septiembre está el peak del maker chileno: las ventas online de Fiestas Patrias crecieron 18% en 2024 y se esperaba superar el 22% en 2025, con fuerza en artesanía y regalos personalizados. Es el momento de mayor demanda del año para lo hecho a mano. Y si vas a vender más volumen, con mayor razón necesitas el precio correcto: vender el doble a un precio que pierde plata solo duplica la pérdida.

Deja de calcular a ojo

El 30% no es tu enemigo; es un número prestado de otro negocio. Tu trabajo tiene una estructura de costos distinta y merece un precio que la respete: material, tus horas, el taller, la comisión de pago y una ganancia de verdad por encima de tu sueldo. No hace falta una planilla de contador para eso —hace falta ordenar los números una vez y dejar de adivinar. Esa es exactamente la cuenta que CrafterBy hace por ti: pones tus materiales, tus horas y tus costos, y te dice el precio real al que ganas, no al que apenas sobrevives.

Deja de calcular a ojo. Cobra lo que tu oficio vale.

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