¿Cuántas piezas alcanzas a hacer para el 18?

Precios y costos · 6 min de lectura · por Roger

Cerraste un pedido grande para el 18 y quedaste contenta. Después otro. Y otro. La caja se ve linda. Pero anoche, mirando la lista de pedidos al lado de la máquina, te cayó la teja: no sabís si alcanzái a hacer todo eso antes del 18. No te falta plata ni ganas. Te faltan horas, y esas no se compran en la ferretería.

Ese es el problema que casi nadie calcula. Todos miran el 18 en pesos —"quiero vender un millón y medio"— y nadie lo mira en el único recurso que de verdad se te acaba: las horas de taller que te quedan hasta la fecha. Vender más de lo que alcanzái a producir no es un buen problema. Es un pedido que no entregái, un cliente enojado, una devolución, o una semana entera durmiendo cuatro horas para cumplir a pura fuerza. Y todo eso cuesta plata que no metiste en el precio.

Pila de tablas y llaveros grabados junto a una lista de pedidos escrita a mano sobre un mesón de roble oscuro

Hoy es 12 de agosto. El 18 cae viernes 18 de septiembre, o sea a poco más de cinco semanas. Tu último día real de producción no es el 18: es antes, porque hay que despachar, dejar margen para el envío a regiones y para que algo salga mal. Digamos que tu última pieza sale de la máquina el 17. Ese es tu horizonte. La pregunta no es "¿cuánto quiero vender?". Es "¿cuántas piezas caben en las horas que me quedan?".

Paso a paso: tu capacidad en horas, no en plata

1. Cuenta tus horas reales de taller, no los días del calendario. Del 12 de agosto al 17 de septiembre hay 36 días. Pero no trabajái los 36, ni ocho horas seguidas. Saca los domingos, la feria del fin de semana, el día que tenís que ir a comprar insumos. Te quedan, pongamos, 22 días hábiles. Y de esos, ¿cuántas horas al día le metís de verdad al taller, sin contar responder mensajes ni ir al banco? Digamos 5. Eso te da 22 × 5 = 110 horas brutas.

2. Descuenta lo que no es producción. Empacar, imprimir etiquetas, cambiar el material en la máquina, limpiar, contestarle a los clientes, y —seamos honestas— las piezas que salen mal y hay que rehacer. Eso se come fácil un 30% de tu tiempo. Entonces: 110 × 0,70 = 77 horas reales de producción. Ese es tu número verdadero. No 110, no "todo agosto y septiembre". Setenta y siete.

3. Cronometra UNA pieza completa, de material a empaque. No adivines. Toma una tabla grabada y mídela de principio a fin: preparar y lijar 10 min, grabado láser 12 min, terminación con aceite 8 min, empaque 5 min. Total: 35 minutos por pieza, o sea 0,58 horas.

Una tabla de madera grabada a medio terminar sobre el mesón, con taco de lija, paño con aceite y viruta alrededor

4. Divide. 77 horas ÷ 0,58 horas por pieza = 132 tablas. Ese es tu techo. Con tus dos manos, sola, no salen más de 132 tablas grabadas antes del 17 de septiembre. Es un número, y hay que respetarlo como se respeta el stock de un insumo: cuando se acaba, se acabó.

El ejemplo completo, en pesos

Todas estas cifras son referenciales: cámbialas por las tuyas. Pongamos que cada tabla la vendís a $18.000. Tu costo por pieza:

| Ítem | Valor por tabla |
|—|—|
| Material + insumos (madera, aceite, proporción del consumible láser) | $6.500 |
| Tu tiempo: 35 min a $8.000 la hora | $4.667 |
| Costo total | $11.167 |
| Precio de venta | $18.000 |
| Margen | $6.833 (38%) |

Bien. Si vendís tus 132 tablas, tu margen total es 132 × $6.833 = $901.956. Ese es el escenario donde todo calza: vendiste justo lo que alcanzái a hacer.

Ahora la trampa. Supongamos que, entusiasmada, cerraste 180 tablas. Son 48 más de las que te caben en las horas. Producir esas 48 extra son 48 × 0,58 = 28 horas que no tenís. Solo hay tres caminos, y todos cuestan:

  • No entregar las 48. Devoluciones, plata que hay que devolver, y un cliente que no te vuelve a comprar ni te recomienda. El más caro de todos.
  • Trabajarlas tú, de noche. "Gratis" solo en apariencia: más cagadas por cansancio, más reproceso, y tu salud pagando la cuenta. El costo existe aunque no salga en la boleta.
  • Contratar ayuda para el peak. Alguien que lije, aceite y empaque mientras vos corrís la máquina. Digamos que le pagái $6.000 la hora. Esas 28 horas te cuestan $6.000 × 28 = $168.000, que repartidos entre las 48 tablas extra son $3.500 por pieza.

Mira lo que le pasa al margen de esas 48 piezas cuando metís el costo real de producirlas:

| Ítem | Dentro de tu capacidad | Piezas extra (con ayuda) |
|—|—|—|
| Precio de venta | $18.000 | $18.000 |
| Material + insumos | $6.500 | $6.500 |
| Tu tiempo | $4.667 | $4.667 |
| Ayuda contratada | $0 | $3.500 |
| Costo total | $11.167 | $14.667 |
| Margen | $6.833 (38%) | $3.333 (19%) |

Las tablas de más rinden la mitad. No es que estén malas: es que expandir tu capacidad a última hora tiene un precio, y si no lo metiste en la venta, ese precio te lo comés tú del margen. Sumando todo, vender 180 con ayuda te deja 132 × $6.833 + 48 × $3.333 = $1.061.940. Sí, es más plata total que las 132 solas ($901.956). Pero solo si decidiste antes contratar la ayuda y sabías que esas piezas iban a rendir menos. El desastre no es vender 180. El desastre es vender 180 creyendo que todas te dan 38% de margen, y descubrir en septiembre que no te alcanzan ni las manos ni la plata.

Estación de terminación con dos juegos de herramientas y tablas grabadas en fila junto a cajas listas para empacar

Los errores más comunes

  • Contar días de calendario en vez de horas de taller. Quedan 36 días, pero no 36 días de producción. Tu número real eran 77 horas, no cinco semanas.
  • Medir la capacidad en plata. "Quiero vender un millón y medio" no te dice si te caben en las horas. Un pedido en pesos no se produce; se producen piezas, y las piezas toman minutos.
  • Olvidar los minutos que no son la máquina. Lijar, aceitar, empacar, imprimir la etiqueta, contestar el mensaje. En el ejemplo, el grabado eran 12 de los 35 minutos. Todo lo demás también cuenta.
  • No dejar colchón. El material que llega tarde, la pieza que sale movida, el pedido que cambia a última hora. Sin ese 30% de descuento, tu número está inflado y te vas a quedar corta.
  • Vender primero y calcular la capacidad después —o nunca. Aceptar pedidos sin saber tu techo es prometer algo que no sabís si podís cumplir.
  • Creer que la ayuda contratada sale gratis o rinde igual que vos desde el primer día. Ni una cosa ni la otra. Métela al precio.

Qué hacer ahora

  1. Cuenta tus horas reales de aquí al 17 de septiembre. Días hábiles por horas que de verdad le metís, menos el 30% que no es producción.
  2. Cronometra una pieza completa, de material a empaque. Una, de verdad, con reloj.
  3. Divide y anota tu techo. Esa es tu capacidad. Pégala al lado de la máquina y respétala como respetái el stock.
  4. Si querís vender más que tu techo, decide hoy cómo lo expandís —ayuda, turnos, tercerizar el corte— y mete ese costo en el precio de los pedidos que aceptes por sobre tu capacidad.
  5. Cierra ventas cuando llegues al tope, o súbele el precio a los pedidos tardíos. Un "no puedo tomar más para el 18" a tiempo vale más que un pedido que no entregái.

El 18 no lo ganás vendiendo más. Lo ganás entregando todo lo que vendiste, con el margen que calculaste. Y eso empieza por saber, hoy, cuántas piezas te caben en las horas que te quedan.

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